CIENCIA

El embarazo conduce a cambios en la estructura del cerebro humano

Un grupo de científicos de la Universidad de Leiden y Barcelona, publicado por la revista Nature, realizó un estudio prospectivo ("pre" - "post") que involucra madres primerizas y padres y grupos de control nulíparas (sin hijos), que el embarazo presenta cambios sustanciales en la estructura cerebral, principalmente reducciones en el volumen de materia gris (GM) en las regiones subserving cognición social.

 El embarazo involucra oleadas de hormonas radicales y adaptaciones biológicas, cuyos efectos  en el cerebro humano son prácticamente desconocidos. Foto tekcrispy/InfoGEI
El embarazo involucra oleadas de hormonas radicales y adaptaciones biológicas, cuyos efectos en el cerebro humano son prácticamente desconocidos. Foto tekcrispy/InfoGEI

La Plata, 02 Ene (Por Jhoanell Angulo/ tekcrispy/InfoGEI).-  Indudablemente, en la vida de una mujer, el embarazo es un evento que sobresale de la cotidianidad y se constituye en una de las experiencias más importantes. Es bien sabido que la gestación, inexorablemente, ocasiona cambios en todos los ámbitos; sin embargo, en un reciente estudio, se ha revelado un interesante hallazgo que se suma a lista de transformaciones que el estado de gravidez provoca en las madres.

La investigación realizada por un grupo de científicos de la Universidad de Leiden y Barcelona, demuestra que la arquitectura de los cerebros de las mujeres, cambia notablemente durante sus primeros embarazos y que estas modificaciones se prolongan al menos por 2 años.

Particularmente se registra una contracción de la materia gris en regiones asociadas al procesamiento y generación de respuestas. Esto puede significar que los cerebros de las nuevas madres están conectados de manera más efectiva en áreas que les permiten, por ejemplo, responder eficientemente a las necesidades de su bebé o detectar situaciones amenazantes en su entorno.

El grupo de científicos registró imágenes de resonancia magnética, para examinar los cerebros de 25 mujeres que nunca habían tenido hijos, tanto antes de quedar embarazadas, como después de haber concebido. El equipo también escaneó los cerebros de 19 padres en los mismos intervalos, así como 17 hombres y 20 mujeres sin hijos. Luego, se utilizaron análisis computarizados para medir los cambios en el volumen de la materia gris.

Los hallazgos mostraron pérdidas de volumen de materia gris, altamente consistentes en las madres, y no en los otros grupos. Los cambios ocurrieron principalmente en áreas del cerebro involucradas en tareas sociales, tales como interpretar los deseos y las intenciones de las personas que le rodean. El hipocampo, una región asociada con la memoria, también perdió volumen.

Los científicos también usaron exploraciones de resonancia magnética para observar el trabajo del cerebro de las mujeres en tiempo real, registrando las reacciones que se producían mientras miraban fotos de sus propios bebés y de otros. Varias de las áreas cerebrales que habían perdido materia gris durante el embarazo, respondieron con actividad neural más fuerte a sus propios bebés, en comparación con las fotos de otros infantes.

Dos años más tarde, 11 de las 25 madres, que no habían vuelto a quedar embarazadas, volvieron a hacerse una resonancia magnética. Los escáneres mostraron que la pérdida de materia gris se mantuvo, excepto en el hipocampo, donde la mayoría del volumen había sido restaurado. Los cambios fueron tan consistentes que un algoritmo informático podría predecir con 100% de precisión, si una mujer había estado embarazada, basándose en una exploración de resonancia magnética.

Los investigadores no pudieron explicar con certeza las implicaciones de estos hallazgos, pero especulan que las pérdidas de materia gris podrían conferir una ventaja adaptativa, y que estos cambios de la arquitectura cerebral son ajustes que procuran una mayor eficiencia y favorecen la ejecución de funciones más especializadas. (InfoGEI)Jd

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