PRIMER PROTOTIPO NACIONAL

Dos bahienses crearon un exoesqueleto para volver a pararse y caminar

El objetivo de los emprendedores es que el exoesqueleto argentino pueda estar al alcance del salario de cualquier persona de ingreso medio. Sin embargo, aparato similares en el resto del mundo cuestan 80.000 dólares.

En el mundo se comercializa un exoesqueleto similar, aunque funciona de otra manera.  Foto La Nueva/InfoGEI
En el mundo se comercializa un exoesqueleto similar, aunque funciona de otra manera. Foto La Nueva/InfoGEI

La Plata, 24 Nov (InfoGEI).- Ricardo del Valle y Danilo Gennari se conocieron estudiando Ingeniería Mecánica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). En 2011 mientras estudiaban se les ocurrió construir un exoesqueleto para personas discapacitadas. Desde entonces trabajaron para lograrlo.

A pesar de que luego abandonaron la carrera y tienen otros trabajos particulares, no se resignaron a cumplir con aquel objetivo. Tras 6 años de sacrificios están a punto de sacar al mercado el primer exoesqueleto argentino que le permitirá volver a pararse y caminar a muchas personas.

Ricardo trabaja como mecánico en una agencia de autos y Danilo es empleado en una contratista. Sus tiempos libres son para Dexor, el prototipo de exoesqueleto que inventaron.

El primer modelo fue de madera y Ricardo lo construyó en el taller donde trabaja. En ese entonces, la movilidad de brazos y piernas la generaban con motores de levanta vidrios de autos.

En 2014, tras varios meses de trabajo, reformas y retoques, presentaron un modelo parecido al que se observa en las fotos. Y además apareció Fabio Litardo, el kinesiólogo que realizó pruebas con sus pacientes.

“Cuando vio aquel prototipo, que creíamos terminado, nos dijo que estaba muy lindo, pero que hacía todos los movimientos que no debía hacer para que una persona con problemas de movilidad pudiera pararse: así que tuvimos que volver a empezar”, dijo Danilo en diálogo con La Nueva.

Había cuestiones de biomecánica que Ricardo y Danilo desconocían. “Nos pusimos a trabajar y a corregir todos los movimientos hasta que lo logramos. De hecho hicimos varias pruebas con pacientes y dieron buenos resultados”, contó Fabián.

En el mundo se comercializa un exoesqueleto similar, aunque funciona de otra manera. Cuesta unos 80.000 dólares en Estados Unidos y, en nuestro país, mucho más.

“Es una tecnología inaccesible para muchas personas, no solo de Argentina, sino del resto del mundo”, contó Fabio.

Otro objetivo de los emprendedores es que el exoesqueleto argentino pueda estar al alcance del salario de cualquier persona de ingreso medio, aunque por el momento no hay un valor estimado. (InfoGEI) Mg

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