REFUGIO ESPACIAL

Descubren planeta extrasolar cercano a la Tierra que podría albergar vida

Se trata de un mundo templado que orbita en torno a una estrella tranquila. Rodrigo Díaz, investigador argentino del CONICET, participó de su hallazgo.

Rodrigo Díaz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET – UBA) que participó del descubrimiento. Foto: Prensa Conicet/InfoGEI
Rodrigo Díaz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET – UBA) que participó del descubrimiento. Foto: Prensa Conicet/InfoGEI

La Plata, 15 Nov (InfoGEI).- Bautizado como “Ross 128 b”, el nuevo planeta extra solar de masa similar a la de la Tierra y cercano al sistema solar – tan sólo separado por 11 años luz o 3.4 parsecs-, fue reciente hallado por un equipo astronómico del European Southern Observatory (ESO).

El nuevo cuerpo celeste, orbita en torno a una estrella enana roja denominada “Ross 128”, mucho menos masiva que el Sol y, por lo tanto, más fría y débil. La investigación fue publicada en Astronomy & Astrophysics.

La temperatura de equilibrio estimada para “Ross 128 b” – entre los -60 y los 20 grados centígrados- lo convierten en un planeta templado, lo que hace pensar a los investigadores podría tratarse del más cercano a la Tierra en el que pueda hallarse vida.

El orbitar en torno a una estrella relativamente débil y fría lo colocaría en el umbral de la zona de habitabilidad – marcado por la posibilidad de encontrar agua líquida en su superficie – pese a encontrarse 20 veces más cerca de la misma que el Sol de la Tierra.

Aunque el exoplaneta “Próxima b”, que orbita en torno a la enana roja “Próxima Centauri”, se encuentra más cercano a la Tierra que “Ross 128 b”, aquel recibe de manera ocasional, por parte de su estrella, radiación letal ultravioleta y de rayos X . Esto lleva a considerar a “Ross 128 b” una estrella más tranquila que “Próxima b” y, por tanto, a estimar mayores posibilidades de encontrar vida en el mismo.

Investigador argentino

Pese al optimismo, Rodrigo Díaz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET – UBA) que participó del descubrimiento, prefiere ser prudente: “La temperatura de equilibrio de un planeta se puede calcular de forma medianamente fácil y brinda cierta información general sobre la radiación que recibe. No obstante, es mucho más complicado desarrollar un modelo que permita conocer a ciencia cierta la temperatura de la superficie del planeta dado que esto depende de otros detalles. Sólo así podríamos confirmar que es efectivamente habitable. Por lo que sabemos, estaría justo en el límite”. 

 

De todas formas, una ventaja que ofrece la cercanía de “Ross 128 b” respecto del Sistema Solar es que permite aventurar que en poco tiempo se podrán conocer datos sobre el mismo que hoy todavía son inaccesibles.

“Al estar muy de nuestro planeta es posible que en un futuro no muy lejano se puedan hacer mediciones sobre Ross 128 b y conocer mayores detalles sobre su atmósfera”, comenta Díaz.

El nuevo planeta extrasolar fue detectado mediante el sistema de velocidades radiales –que toma en cuenta el movimiento que los planetas producen en sus estrellas – a través del espectrógrafo – instrumento óptico que registra un espectro luminoso mediante la fotografía – HARPS ubicado en el observatorio La Silla en Chile.

Monitoreo

“Si bien venimos monitoreando las estrella Ross 128 desde hace 12 años, el seguimiento se volvió mucho más continuo a partir de que hubo indicios de que en torno a ella podía haber un planeta. Así, en los últimos años hubo un considerable aumento de las observaciones. En total realizamos 157 mediciones entre julio de 2005 y abril de 2016”, relata el investigador. 

Si bien hasta el momento los investigadores no tienen indicios sobre la posibilidad de que haya otros planetas en torno a “Ross 128”, no pueden descartar que aparezcan en futuras observaciones.

En los últimos tiempos el seguimiento de estrellas enanas rojas se ha convertido en un buen atajo para poder encontrar exoplanetas de baja masa y por eso resultan cada vez más estudiadas. Es mucho más fácil detectar planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas de poca masa que en torno a aquellas similares al Sol. (InfoGEI)Jd

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