OPINIÓN

Argentina retrocede…

El dirigente empresario, Mario Derch, presidente de la Confederación General de la Industria de la República Argentina (CGI), analiza en esta columna el discurso de Mauricio Macri del miércoles 1° de marzo, en el Congreso, del que sólo rescata una frase que ´parece incuestionable`: "la sociedad es una inmensa red afectiva", pero cuestiona duramente el resto del mensaje presidencial, contrastándolo con la grave crisis por la que atraviesas los sectores de la Producción y el Trabajo.

Mario Derch, presidente de la Confederación General de la Industria de la República Argentina (CGI). Foto de archivo InfoGEI
Mario Derch, presidente de la Confederación General de la Industria de la República Argentina (CGI). Foto de archivo InfoGEI

La Plata, 13 Mar (Por Mario Derch para InfoGEI).- La contundente obviedad del concepto -planteado en su más pura exterioridad, despojado de toda densidad crítica y analítica como todas las grageas de su gurú Alejandro Rozitchner- fortalece la necesidad de elegir con cuidado el terreno en el que hay que analizar el discurso presidencial, que implica en última instancia replantearnos dónde y cómo nos paramos frente al conjunto de las políticas que expresan en lo cotidiano el modelo de país en vigencia desde hace un año.

Somos un sector concreto de la sociedad argentina: pequeños y medianos empresarios industriales, organizados en función de nuestros intereses específicos, pero también en función de nuestras convicciones y de experiencias políticas y sociales que fueron forjando hombres como José Ber Gelbard.

Tenemos por eso vívida conciencia de los contenidos afectivos con los que vivimos nuestra condición -nuestra ubicación en la "red"- de argentinos emprendedores, de ciudadanos comprometidos con desarrollar nuestro papel de vehiculizadores de las potencialidades de nuestra sociedad y de proveedores de buena parte de los productos y bienes que nuestra sociedad necesita. También asumimos con especial afecto, entusiasmo, nuestra función de principales productores del valor trabajo para millones de compatriotas.

Por eso nos debemos analizar los signos  emergentes del discurso presidencial evitando la tentación de entrar en una mera disputa por la veracidad de cifras frías, tentación fuerte por la ostensible incorrección de la mayor parte de las que Macri utilizó como pretendidas pruebas de demostración de supuestos mejores logros.

No es que haya que evitar esa confrontación de realidades efectivas que develan las cifras, porque son las evidencias del problema que afrontamos a partir de este retorno a un modelo de organización de la producción y el consumo centrado en las exportaciones primarias, la concentración y centralización del capital, su valorización preferentemente financiera, el ajuste vía flexibililización del mercado laboral y depreciación del salario y el retorno al circuito del endeudamiento externo permanente.

El marco afectivo

Pero primero tenemos que precisar el marco afectivo -que involucra las actitudes y visiones políticas que determinan relaciones de poder y de organización social, familiares y personales- en el que nos afectan de una manera determinada las estrategias de gobierno y cada una de las medidas de gestión.

En estos tiempos, ese marco afectivo está puesto dramáticamente en tensión. Todos los días asistimos de manera directa o indirecta al cierre de fábricas y pequeñas y medianas empresas de todo tipo, golpeadas por el hundimiento de las economías regionales, el encarecimiento de los insumos y del crédito, los mazazos tarifarios la caída en picada del consumo en el mercado interno para el que trabajamos, el empobrecimiento de nuestros clientes naturales y los niveles de presión tributaria. Todos los días nos anoticiamos de las penurias de nuestros trabajadores, asediados por la pérdida del empleo, la caída del valor real de sus salarios y una inflación que en el rango de los productos de la canasta familiar, los que conforman casi el 100 por ciento del consumo de esos trabajadores, supera largamente los índices promedio que elabora el INDEC. En nuestro marco afectivo, por ejemplo, la realidad que quería expresar la diputada misionera -Cristina Brítez (Frente para la Victoria)- que le acercó a Macri en el Congreso una bolsa de yerba y que fuera tan maltratada por el Presidente, Gabriela Michetti  y otros funcionarios, tiene un amargo peso específico. Sintetiza la crisis de una economía regional y los niveles de explotación que vuelven a sufrir pequeños productores y tareferos de manos del oligopolio comercializador.

La Historia Oficial

También golpea en nuestro marco afectivo, en la "red afectiva" de la que formamos parte, la película de un gobierno que, lo destacaron hasta los analistas políticos más próximos a ese gobierno, desde su cabeza principal prefirió adelantar la campaña electoral varios meses antes de los términos legales para intentar neutralizar las abolladuras que le producen  "errores" como los de la condonación de deudas de empresas propias mientras no consiguen resolver los problemas que plantean la recesión económica, la inflación y el deterioro social.

Realidades muy distintas, claro, que las que Macri pretendió describir en su discurso de una hora ante la Asamblea Legislativa para declarar inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso. 

Porque, ahora sí conviene precisarlo de manera ponderada, las entusiastas mensuras de la realidad expresadas por el Presidente en su discurso no concuerdan con las nuestras. No cierran como no le cerraron a los productores de arándanos de Tucumán la afirmación de Macri de que habían incrementado en un 58 por ciento sus exportaciones, cuando la Cámara que los agrupa aclaró que ese aumento bordeó en realidad el 15 por ciento, aunque con resultados comerciales peores que en años anteriores por la caída de los precios internacionales de esa fruta.

Resulta inaceptable, en ese sentido, el aserto presidencial según el cual la economía argentina está a punto de volver a crecer después de "5 años sin crecimiento". Como lo demuestran cuadros elaborados por el Centro de Economía Política Argentina, CEPA, -y de manera más imprecisa Chequeado, que trabaja con La Nación- de esos últimos 5 años el PBI creció en 3: 2011 (6%), 2013 (2,41%) y 2015 (2,65% medición del INDEC actual). Sí en cambio había decrecido en 2012 (-1,02%) y en 2014 (-2,51%). El CEPA también recuerda que el INDEC midió para el tercer trimestre de 2016 una caída interanual del PBI del 3,8%. Macri había asegurado en el discurso que en esos 5 años tampoco se había creado empleo pese a que entre 2010 y 2015, según el Ministerio de Trabajo, hubo un crecimiento de 441.240 trabajadores registrados en el sector privado, lo que significa un aumento de empleo en el período del 7,58%. Por el contrario, desde que empezó la gestión de Cambiemos y hasta el tercer trimestre de 2016, hubo una pérdida de 127.905 puestos de trabajo en el mercado laboral privado registrado.

Números que no cierran

Otros números que no cierran tal como los presentó el Presidente tienen que ver con la evolución de la inflación, un rubro que Macri consideró como "en claro camino descendente". Con números elaborados a partir del Índice oficial de Precios al Consumidor (IPC) de la ciudad de Buenos Aires, la inflación de 2916 llegó al 40,79 por ciento, mientras que la de 2015 fue del 27,17 por ciento y, comparados los últimos 5 meses de los dos años, el promedio mensual de 2015 fue de 1,84%, contra el 1,86 de 2016.

Otros números que nos interesan especialmente son los de las exportaciones, que según el Presidente "crecieron 2% en dólares y 7% en cantidades respecto de 2015". Para el CEPA, el aumento sólo se produjo en los productos primarios beneficiados por la quita de retenciones y la fuerte devaluación inicial del gobierno macrista. Pero, en cambio las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial, según el INDEC cayeron un 6,64%.

Todos estos números reales, tenemos que insistir porque son signos de nuestra realidad cotidiana, impactan en la fuerte red afectiva que conformamos nosotros, pequeños y medianos empresarios, junto con nuestros trabajadores, nuestros consumidores, nuestros maltratados científicos y técnicos, los maestros de nuestros hijos y nietos y la gran mayoría de nuestros compatriotas. (*) Presidente de la Confederación General de la Industria de la República Argentina. (InfoGEI)Jd

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